martes, 6 de septiembre de 2011

despertar del ciego sordo

espabilo la conciencia... "pájaro inquieto que*

anhelo la sorpresa.
ese golpe en el estómago,
ese galopar del corazón ante lo desconocido, terrorífico y nuevo.
ese lleno-de-posibilidades que recrea mis expectativas, colorea las horas, y resucita el placer.
si no le das vida, se olvida de sentir.
si no me doy vida, me olvido de sentir.

la mañana se levanta lánguida, insustancial, carente de intención;
una vez más;
y el hoy pasa a engrosar estos eternos mañanas y ayeres acumulados en los últimos años;
trozos de nada salidos de la misma máquina, extraordinaria ingeniera, altiva, majestuosa y todopoderosa hacedora de idénticos iguales perfectos.


heme aquí concentrando, entonces, la realidad en esta intensa sensación de saberme hallado en este hoy, que será igual que cualquier ayer y no diferente de algún mañana, inventando espacios y verdades, en el epicentro absoluto de la mentira más parafernálica.
sacando brillo a todos mis absurdos, regocijándome en los quiero de todos los verbos, forzándome a tragar una vez más este alarido callado tan familiar que resuena en las vísceras.
pozo oscuro del condenado que quiso y nunca pudo siquiera, intentar intentarlo.


reconstruyo los pensamientos... *preso de sus miedos, nunca desplegó alas al cielo".

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