Finalmente se perdió el norte. Pasamos el testigo y ahora dejamos los mítines a merced de profetas de cafetería autoproclamados líderes de la, mal llamada, "generación de la cultura".
Liberalistas urbanos, que se llenan la boca de falsa modestia para hablar de democracia representativa, estado de derechos y libertades individuales.
Paletos cultos, niños mimados de barrio exclusivo salidos todos recién (frescos) de debajo de la falda de mamá, optantes a licenciados mediocres llenos rebosantes de un ego inmenso que les ciega la perspectiva de la vida que ellos presumen y presumen de conocer.
Urbanitas twitteros que se jactan de lo entregados que son a la sociedad y sus gentes 24 horas "live". Pura hipocresía de "léidos".
Jóvenes con talento donde los haya, grandes dirigentes y comunicadores del futuro, afanados escritores, poetas de blog y deportistas a tiempo completo, (bien puede ser una frase casi bordada de un perfil cualquiera) colaboradores de ONGs a tiempo parcial y, si tienen suerte, puede que hasta cobren un sueldo por su "labor humanitaria", climax absoluto de su propio y absurdo orgasmo circense.
Una puta se rompe una uña y van todos al burdel en masa abanderando la "causa putense" y exigiendo que las reinas del placer tengan manicurista propia...
¡Solidarios a "la causa"! (¡todo es parte de "la causa!), menos las que de verdad importan.
Y mientras no ayudan a nadie, y la vieja de la esquina sigue "con ambre", y siguen llevando a personas al CIE por no tener documentación, y los "sudacas" siguen haciendo cola en las ONGs donde éstos colaboran, ellos inauguran bares y se beben el vodka como agua de negro, instalados en su papel altivo y despiadado de genios filantrópicos, sobrevolando al pueblo "llano" embutidos en polos de Ralph (amén).
Generación generosa...
-TWITTEEMOS-
No hay comentarios:
Publicar un comentario