Últimamente me pasa a menudo. Eso de mirar para atrás y ver todo lo que hay.. cada año se junta un poquito más.. y me asusta olvidarme de lo más antiguo, de mi niñez, de todo lo que fue.. porque fue tanto... pero parece tan poco... parece que fue ayer que me despedí de mi bisabuela para cruzar el océano.. la veo, tan claramente, parada en la puerta de su casa, llorando, deseándome lo mejor por fuera y muriéndose por dentro.. no la vi más.. y entonces recuerdo las tardes enteras que pase en esa casa... con ella; jugando a la loba, viendo fotos antiguas, acostándome en el suelo buscando el frío de la baldosa en los días de calor... esas son las cosas que te hacen encoger por dentro. Te hacen sentir de repente tan vacío... y te sobrecoge la certeza de que esos momentos, ésos y no otros, son los que de verdad importan. Ese sentimiento hace que se te llenen los ojos de lágrimas y te hacen preguntarte si vale la pena.. ¿alguna vez nos volveremos a sentir así? como cuando llegaba del cole y me esperaba mi mama con el Nesquik y las galletas.. o cuando mi abuela jugaba conmigo al ta-te-ti en la cama cuando estaba enfermo.. cuando llegaba navidad y significaba algo.. cuando todo lo que tenía que hacer era la tarea y jugar el resto del día, ver los dibujitos, imaginar cómics, andar en bici... el más grande de los dramas eran las clases de gimnasia y que tu hermana te quitara el dinero que te daba tu abuelo..
Nos pasamos la vida buscando la felicidad, y generalmente fracasamos, o nos disfrazamos de falsa alegría.. o nos autoconvencemos de que ese trabajo, o esa persona, o esa casa, o ese coche, es lo que de verdad necesitamos para ser felices, estar "completos".. y después vemos que no es suficiente, siempre nos falta algo... yo creo que es porque ya lo fuimos, ya fuimos todo lo felices que se puede llegar a ser.. porque no hay sentimiento mejor que sentirnos en casa, a salvo, porque nuestro padre nos cuida y mama nos da el beso de buenas noches y nos despierta con otro para ir al cole... porque no sabíamos de preocupaciones, porque los sueños que teníamos parecían todos posibles, porque los llantos desaparecían con caramelos, porque los miedos se iban todos con solo encender la luz, porque la vida nos parecía algo mágico y lleno de sorpresas... y porque sólo con saber, que aquello que tanto deseabas y necesitabas desesperadamente, que si no te lo daban tus padres, te lo daba tu abuela a escondidas, sí era todo lo que hacía falta para ser sincera y completamente FELIZ.
No hay comentarios:
Publicar un comentario