lunes, 7 de febrero de 2011

y otra vez brota el dulzor
amargo que ya creía olvidado
en las glándulas de mi boca,
desenfundan historias
que desatan el castigo de
traer al hoy las palabras
no dichas en algún suceso
de aconteceres que marcaron
el camino de mi supuesta humanidad
Como todo lo que se sabe dicho
que no supo ni quiso
hacerse de valor para
traspasar las fronteras del
supuesto y perdiose en
parafraseos que juntos
no denotaron una sola idea
Porque todo lo que callé
supo de dolor, pérdida, desengaño
y sueños tan tremendamente
fantásticos que no dieron con el coraje
de hacerse saber
cayendo en la simpleza
de burdos y obsoletos
ideales colectivos...
Y un talón de deseos que
aparecieron una vez y nunca más
dejando entrever las bajezas
de mis pasiones
en una montaña rusa de sentimientos
que pintaron difusa la realidad
y desembarcaron en mares de
remordimiento y culpa...
Como una flecha que aniquiló
el velo de la inocencia
iniciándome al torrente del
mundo oscuro y cuesta abajo...
Y he aquí reencarnada,
puro instinto y corazón
en un animal dispuesto
a cualquier atrocidad
por seguir representando
un número efímero en
esta obra del mundo...
y la vida que se nos muestra
tan real como increíble en
amaneceres y anocheceres
de un vivir que no merece
ni la pena de llamarse rutina
Vaciándome en sudor,
apelando, en la ingenuidad
de mis ilusiones cavernícolas,
al rayo divino que nos bifurca el camino
que conlleva al pecado, irónicamente,
aceptado como tesoro precioso...

Fdo.: F.M.

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